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Escasez de agua en varias zonas del mundo amenaza la seguridad alimentaria

En 2050 habrá agua suficiente para producir alimentos necesarios para una población que superará los 9 mil millones de habitantes. Sin embargo, el consumo excesivo, la degradación de los recursos y el impacto del cambio climático reducirán el suministro de agua en muchas regiones, especialmente en los países en desarrollo.



Así lo advirtió la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Consejo Mundial del Agua (CMA) en el informe:“Hacia un futuro con seguridad hídrica y alimentaria” (Towards a water and food secure future), documento en el que se piden políticas gubernamentales e inversiones públicas y privadas para asegurar que la producción agrícola, ganadera y pesquera se realice de forma sostenible, y contemple a la vez la salvaguarda de los recursos hídricos.



El estudio destaca que éstas son esenciales para reducir la pobreza, aumentar los ingresos y garantizar la seguridad alimentaria de muchas personas que viven en zonas rurales y urbanas.



“La seguridad alimentaria e hídrica están estrechamente unidas”, dijo Benedito Braga, Presidente del CMA, al presentar el informe en el 7º Foro Mundial del Agua que se celebra en Corea del Sur.



“Creemos que desarrollando los enfoques locales y con las inversiones adecuadas, los líderes mundiales pueden asegurar que habrá suficiente volumen, calidad y acceso al agua para garantizar la seguridad alimentaria en 2050 y más allá”.



“La esencia del problema es adoptar programas que incluyan inversiones con beneficios a largo plazo, como la rehabilitación de infraestructuras. La agricultura tiene que seguir el camino de la sostenibilidad y no el de la rentabilidad inmediata”, añadió Braga en un comunicado emitido por la FAO.



Para 2050, se necesitará un 60% más de alimentos para alimentar al planeta, cifra que puede alcanzar el 100% en los países en desarrollo. La FAO reportó que la agricultura seguirá siendo –por lejos- el mayor consumidor de agua a nivel mundial, lo que representa en muchos países cerca de dos tercios, o más, de los suministros procedentes de ríos, lagos y acuíferos.



Pese a una mayor urbanización, en 2050 gran parte de la población –y la mayoría de los pobres- seguirá ganándose la vida con la agricultura. Ante esto, el documento de la FAO y el CMA indica que el sector agrícola verá como el volumen de agua disponible se reduce debido a la competencia de las ciudades y la industria.



Para hacer frente a esto, los agricultores, especialmente los pequeños campesinos, tendrán que encontrar maneras de aumentar su producción con una limitada disponibilidad de tierra y agua a través de la tecnología y prácticas de gestión. De acuerdo al informe, será fundamental empoderar a los agricultores para que gestionen mejor los riesgos asociados a la escasez de agua. Ello requerirá una combinación de inversión pública y privada, así como programas de formación de apoyo.



En particular, el documento destaca la necesidad de garantizar la seguridad de la tenencia de la tierra y el agua, y el acceso al crédito de forma que se potencie el papel de las mujeres, que en África y Asia son responsables de gran parte de la actividad agrícola.



También, para hacer frente a la degradación y el desperdicio, las instituciones que gestionan el agua deben ser más transparentes en sus mecanismos de asignación y fijación de precios, señalan la FAO y el CMA. Básicamente, hay que otorgar derechos sobre el agua de forma justa e inclusiva, destacan.



La FAO reportó que en la actualidad, la escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial, proporción que alcanzará los dos tercios para 2050. El Organismo añadió que esto se debe en gran parte a un consumo excesivo de agua para la producción alimentaria y agrícola.



Por ejemplo, en grandes zonas de Asia meridional y oriental, en Cercano Oriente, África del Norte y América del Norte y Central, se utiliza más agua subterránea de la que puede reponerse de forma natural. Además, en algunas regiones la agricultura intensiva, el desarrollo industrial y el crecimiento en las ciudades son responsables de la contaminación de las fuentes del agua, añade el informe.



María Helena Semedo, Directora General Adjunta de la FAO indicó en la nota de prensa que en una época de cambios acelerados y sin precedentes, “nuestra capacidad para proporcionar una alimentación adecuada, inocua y nutritiva de forma sostenible y equitativa es más relevante que nunca”.



Agregó que el recurso hídrico, como elemento insustituible para la consecución de este fin, ya está bajo presión por la creciente demanda de otros usos, agravada por una débil gobernanza, falta de capacidad y falta de inversiones.



“Este es el momento oportuno para replantear nuestras políticas públicas, marcos de inversión, estructuras de gobernanza e instituciones. Estamos entrando en la era del desarrollo post-2015 y deberíamos caracterizarla con compromisos sólidos”, dijo la Directora General Adjunta de la FAO.



Cambio climático



El informe también advierte que los efectos del calentamiento global, incluyendo patrones inusuales de precipitaciones y temperatura, y los fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes -como sequías y ciclones-, tendrán un impacto creciente en particular sobre la agricultura y los recursos hídricos.



Las zonas de montaña contienen hasta un 80% de los recursos hídricos del planeta, pero el retroceso en curso de los glaciares como consecuencia del cambio climático pone en peligro la existencia de estos suministros en el futuro, informó la FAO.



Por otro lado, al menos un tercio de las mayores ciudades del mundo obtienen parte importante de su agua potable de zonas forestales. Esto subraya la importancia de intensificar los esfuerzos para proteger los bosques y las zonas montañosas donde se origina gran parte de agua dulce del mundo.



El informe pide políticas e inversiones para mejorar la adaptación al cambio climático a nivel de las cuencas hidrográficas y los hogares, como la mejora de las instalaciones de almacenamiento de agua, la captura y reutilización de aguas residuales, así como la investigación que genere sistemas de producción agrícola más resilientes para los pequeños campesinos.



 www.portalfruticola.com


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